jueves, junio 07, 2007

Protesta del 28 de MAYO: EL MAYO VENEZOLANO


Antonio Pons - Estudiante de la USB

En la mañana de hoy, 28 de Mayo del 2007, los estudiantes de la Simón Bolívar, al igual que nuestros compañeros de la UCAB, UNIMET y UCV, protestamos en la calle frente al campus, repudiando la decisión de No Renovación de la Concesión a RCTV, la usurpación de sus equipos e instalaciones y la creación de un nuevo canal títere del gobierno. Desde las 6:30 am, nos congregamos en las entradas de la universidad y bloqueamos las calles, reduciendo el flujo del tráfico, y eventualmente,
llegando a trancarlo completamente. Al encontrarnos en una de las entradas de Caracas, el bloqueo de las vías, paralizó buena parte de la ciudad; no quepa ninguna duda que ese fue nuestro objetivo. No nos importaba cuantos fuéramos, lo que tuviésemos que hacer, o lo que nos pudiese pasar; simplemente, la indignación nos impulsó a actuar, y todos estuvimos de acuerdo en nuestro sentir: la libertad de expresión no nos la van a robar.

La protesta duró varias horas. Únicamente se permitió a las ambulancias y a aquellos vehículos en los que hubiese una persona con necesidad de cuidados médicos inmediatos; sin embargo, y muy en contra de nuestra voluntad, cada cierto tiempo, se permitió el flujo de algunos vehículos. Esto se debió a que miembros de la Policía Metropolitana, pidieron que
no trancásemos la vía en su totalidad, e ignorando los varios miles de personas y voluntades que clamábamos por justicia, hicieron el intento de permitir la circulación, en al menos un canal. Cabe acotar, que el sentir de los presentes era el siguiente: a RCTV nos lo cerraron para todos los días, no es que pueda transmitir un día a la semana, NO, nada de eso. De ahí, que no pudiésemos entender por qué no podíamos cerrar toda la vía. Es cierto que existe el derecho de libre tránsito, así
mismo es cierto que no hay nadie que no deteste una cola.

Sin embargo, casi todos los vehículos, más del 95%, no dudó en mostrarnos su apoyo, nos permitieron rayar sus carros con consignas a favor de la protesta y RCTV, tocar corneta a favor de la protesta, e incluso se bajaron y participaron con nosotros. Hasta los camioneros, nos permitieron subir a sus vehículos para que los usáramos como tarima, y desde ahí, los
líderes estudiantiles pudieran dar sus mensajes. Esta tónica se mantuvo hasta aproximadamente las 10:30 am, cuando decidimos unirnos a nuestros compañeros de las demás universidades que se congregaban en la Plaza Brión, persiguiendo el mismo fin que nosotros. Levantamos parcialmente la tranca, algunos se montaron en los autobuses y bajaron a la Plaza.

Fue en ese momento, cuando COBARDEMENTE fuimos atacados POR LA ESPALDA, cuando NOS RETIRABAMOS por la Policía Metropolitana, quien no escatimó ni bombas lacrimógenas ni perdigones. Fue un golpe duro y traicionero; durante toda la mañana habíamos cantado consignas como "No tenemos miedo", "Viva RCTV" o "USB presente", "Viva la libertad" o cualquier otra que se nos ocurriese. Los Policías Metropolitanos nos habían acompañado, si bien, intentando disuadirnos con palabras, sin amenazarnos, ni sin que nosotros los atacásemos. Cuando nos atacaron, lo cual recalco, FUE SIN MOTIVO, POR LA ESPALDA Y CUANDO YA NOS ÍBAMOS.

Yo ya me encontraba relativamente lejos de la puerta, porque planeaba irme a la Plaza Brion. En ese momento, todos perdimos los estribos, y realmente mucho más indignados de lo que podíamos imaginar que estábamos, nos solidarizamos con nuestros compañeros que se encontraban en la línea de fuego y volvimos corriendo a la misma. Los mismos Policías que tan "amablemente" nos habían "protegido" durante toda la mañana, nos apuntaban con sus rifles, y violando toda norma y regla, lanzaban bombas dentro del campus, así como se apostaban en las rejas y disparaban contra nosotros. Ahí sí se caldearon nuestros ánimos.

Algunos estudiantes lograron agarrar con sus manos desnudas las bombas e intentaron devolvérselas a los traidores que nos atacaban cuando ya no estábamos protestando. Otros, simplemente impotentes, incluso llegaron a intentar lanzar piedras, las cuales evidentemente no llegaron a su objetivo, y que de haberlo hecho, no podían hacer daño a personas apertrechadas con escudos antimotines, cascos, chalecos antibalas y todos los demás periquitos que ellos cargaban.

Después de aproximadamente quince o veinte minutos, logramos recuperar las puertas y volvimos a salir a la calle. Me complace poder decir que su técnica de amedrentamiento no funcionó. En la mañana quizás éramos mil, y la mitad bajó a la Plaza Brión; en ese momento, TODOS los alumnos, salimos a defendernos y a probar que efectivamente NO TENEMOS
MIEDO. El número de presentes aumentó en un factor de quizás hasta diez, la protesta creció en intensidad, y decididos, salimos a la calle, y nos paramos frente a los policías. Nos separaban quizás veinte metros, a lo mejor hasta menos. Sin embargo, y aunque nosotros nos manteníamos desarmados, salvo por nuestras banderas y pancartas, ellos nos apuntaron
y se prepararon para abrir fuego. Algunos estudiantes y profesores se acercaron, y después de una "negociación" aceptaron que ellos se irían si nosotros lo hacíamos también. Ellos retrocedieron cinco metros, nosotros también lo hicimos, ellos no retrocedieron más, nosotros tampoco lo hicimos.

Teníamos nuestros permisos para marchar y contábamos con el apoyo de quienes se veían afectados por nuestra protesta.
Teniendo todo eso a nuestro favor ¿con qué derecho nos atacaron? Nunca lo sabré. Simplemente puedo decir que demostrando nuestra intención, nos arrodillamos y levantamos las manos mientras cantábamos el Himno Nacional. Los supuestos guardianes del orden, en ese momento no dudaron en recurrir a su "valentía" usual, y sin dudarlo, ABRIERON FUEGO CONTRA ESTUDIANTES ARRODILLADOS Y CON LAS MANOS EN ALTO.

Junto a algunos compañeros, me encontraba cerca de la primera fila. Cuando comenzaron los disparos, obviamente corrimos hacia la universidad, viviendo uno de los momentos más angustiosos del día. A medida que la estampida avanzaba, no podíamos dejar de preguntarnos cómo haríamos si un compañero se caía al piso. No podíamos detenernos porque
nos disparaban por la espalda, por lo que el pobre infeliz hubiera sido aplastado por nosotros. Afortunadamente, esto no ocurrió, pero, lo que sí se dio, fue que otro camión de la policía nos cortó la retirada, emboscándonos entre dos flancos. Las imágenes siguientes nos resultaron repetidas. Disparaban las bombas, no contra la universidad, sino contra personas en específico. Cada vez que alguien gritaba o protestaba, le llovían perdigones o gases. Inevitablemente, algunos fueron golpeados o aturdidos, y otros intentamos socorrerles.

Dicha acción, por solidaria y obligatoria que fuese, no nos salió gratis, sino que desgraciadamente, el número de afectados aumentó, contándome incluso yo entre los mismos, aunque esto sea realmente intrascendente. Acuartelados detrás de las rejas, fuimos PRIVADOS de nuestra LIBERTAD. Los policías se encontraban frente a las rejas de la puerta y no nos permitieron salir; nos SECUESTRARON por más de UNA HORA.

Mientras, el tráfico, que obviamente ellos habían cortado, se mantuvo interrumpido (supongo que en el fondo también debía haber alguno que respaldase nuestra causa, o si fue accidental, no imaginan el placer que dicho "error" me produce).Cuando se volvió a reanudar la circulación, la gente, enfurecida, gritaba consignas y amenazas en su contra. Debido a la presión que esto ejerció, a la rabia que obviamente todos sentíamos y, si lo tienen, a su sentido común, aproximadamente a las 2:45 pm, SE MARCHARON.

Lo que ocurrió hoy en la Universidad Simón Bolívar, si bien posee la nota trágica de lo que está ocurriendo en el país, es algo que me alegra; no evidentemente porque no pueda confiar en la policía, o porque me hayan disparado, sino porque me demuestra la voluntad de todos. Desafortunadamente, los gritos de libertad sólo los invocamos cuando somos oprimidos; no hay duda de que están intentando doblarnos, pero como efectivamente dijimos: "NO TENEMOS MIEDO". Me alegró y enorgulleció el darme cuenta de que incluso una comunidad tradicionalmente apática al acontecer venezolano como lo es la de nuestra Universidad, se volcase contra la policía y la opresión, y expresase su voluntad. Me alegró el ver que efectivamente la gran mayoría preferimos morir de pie que vivir de rodillas. Me alegró ver la solidaridad para con nuestros "panas" que resultaban afectados, ya que sin necesariamente conocerlos, todos nos volcamos a ayudarles. Pero más que todo, me alegró ver el respaldo de la gente ajena a la protesta. Gente que evidentemente no puede ser toda de
la oposición, gente que manejaba moto-taxis o carros sin puertas o con vidrios rotos, gente que pertenece a todas las clases del país, gente que eventualmente va a reivindicar la LIBERTAD y la tan desgastada SOBERANÍA, permitiéndonos llegar a lo que todos queremos.

No es la primera vez que nos disparan, pero es la segunda que lo hacen defendiendo a un régimen que ya se quitó abiertamente la máscara. Pero contrario a lo que ellos puedan esperar, el sentimiento que nos inspiran es de voluntad y compromiso. No cabe duda que la "no renovación de la concesión" (o en sano criollo, el vulgar cierre) de RCTV fue algo
netamente político. La mejores prueba de ello fue que el oficialismo convocase a marchas por toda en apoyo a la medida, que el mismo Presidente del país lo anunciase en su programa de marcadísima índole política, que el nuevo canal se encontrase en perfecta sintonía con VTV, canal que todos sabemos muestra lo que el gobierno decide, y que los canales a los que sí se les renovó la licencia, no se atreviesen a transmitir las escenas de lo que ocurría, por el contrario, actuaron como si hubiese sido un día normal. Espero no ser tomado como un optimista perdido, pero después de lo que vi y viví hoy, me parece que
realmente podremos llegar a algo. Cuando nos disparaban desde menos de cincuenta metros de distancia, por nuestras mentes lo único que pasaba era: " nos volveremos a plegar y seremos más". RCTV fue un canal que yo no seguí ni de niño ni de adolescente, pero que ayer observé atentamente por más de quince horas. Lloré cuando lo cerraron y participé en el
cacerolazo al igual que miles de venezolanos. Mientras unos griten "patria, socialismo o muerte", otros diremos "libertad, democracia o muerte".

Nos pueden robar, nos pueden engañar, nos pueden mentir, incluso sabemos de sobra que nos pueden matar, pero no nos van a callar. Ánimo, que las protestas continúan y llegará el día, en el que los criminales que hoy nos dispararon se verán en el espejo y romperán a llorar, avergonzados por lo que ven. Estoy seguro de que al personal de RCTV le cuesta dormir
en la noche, porque les duele lo que les pasó; más también estoy seguro que mucha gente en el país, no puede dormir por el simple hecho de que su conciencia no se los permite. Cuando estén dispuestos a aceptarlo, créanlo que podrán unirse a nosotros, de momento, no nos maten, y recuerden que según sus propias palabras, Venezuela ahora es de todos.

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