lunes, abril 20, 2015

MARIA JOSE FLORES Y LORENZO MENDOZA


Carta a Lorenzo Mendoza de una venezolana que cambió “unos problemas por otros”



Respetado Sr. Lorenzo Mendoza:

Siempre he tenido el mejor de los conceptos sobre Empresas Polar, no solo por la indiscutible calidad de sus productos, sino por su amplia responsabilidad social, su impecable imagen corporativa y esos valores positivos que durante años fue sembrando poco a poco en el corazón de la gran mayoría de los venezolanos.

Pero no es el excelente trabajo que realiza desde su empresa lo que me motiva a escribirle. En realidad lo hago absolutamente sorprendida, después de escuchar palabras suyas en las que decía: “A muchos que están pensando en irse, evalúen bien su decisión porque están cambiando unos problemas por otros. Venezuela nos necesita a todos”.
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Considero que es muy heroico de su parte quedarse en Venezuela y admiro mucho su gestión frente a una empresa que en los últimos años ha estado siempre en el spotlight del ecosistema político-social venezolano. Siempre he considerado que su pragmatismo debería ser una fuente de inspiración para gerentes de todo el continente, y por eso lo respeto.
Sin embargo me parece que nadie, por mucho respeto que yo le tenga, tiene derecho a opinar sobre la decisión que con tanto dolor y resignación hemos tenido que tomar miles de venezolanos, que metimos nuestra vida en tres maletas, nos despedimos de nuestros afectos y dejamos atrás lo que con tanto sacrificio y satisfacción habíamos construido.

Es evidente, Sr. Mendoza, que usted jamás ha hecho una cola para comprar harina P.A.N. Sin embargo, no creo que sea la única diferencia entre usted y los miles de inmigrantes venezolanos que todos los días fotografían sus pies sobre la obra cromática de Cruz Diez en el aeropuerto de Maiquetía, con la esperanza de dar pasos firmes en el camino de un futuro que las circunstancias del país le han arrebatado.

Me pregunto si en los últimos años ha visto menguar la salud de algún familiar cercano a causa de la escasez de algún medicamento y ha sentido la impotencia de no poder ayudarlo mientras la desesperación de verlo sufrir lo atormenta por las noches.

La verdad es que no creo que recientemente le haya tocado vivir la espeluznante experiencia de que lo atraquen en un autobús destartalado un sábado a las 6:00 de la tarde, ni creo que en su residencia se metan los ladrones todas las semanas o se quede sin agua durante más de tres días. Tampoco creo que, al ver lo que cuesta hoy en día un apartamentico en obra gris en las afueras de la ciudad, se haya puesto la mano en el corazón pensando que jamás tendrá un techo propio.

No creo Sr. Mendoza que usted se haya visto en la necesidad de encerrarse en casa para evitar pasar frente a una invasión ilegal, por el miedo de que vuelvan a lanzarle piedras a su carro; ni mucho menos que ante una inesperada enfermedad (Dios no lo permita) su única opción sea acudir al mismo sistema público de salud en el que por falta de medicamentos para la quimioterapia, las pacientes de cáncer de seno pierden las mamas que en otras circunstancias pudieron haber sanado.

Me cuesta creer que usted esté contando con la pensión del Seguro Social para vivir dignamente sus años de vejez. Me imagino que no viaja con cupos Cadivi, Simadi, Cencoex o como se llamen a estas alturas y algo me dice que, afortunadamente y gracias a su trabajo honrado y respetable; tiene cómo ir a comer a un restaurant, aunque sea una vez al mes, sin que eso represente la debacle de su presupuesto familiar.

Personalmente pienso que usted merece todo lo que tiene porque se lo ha ganado a pulso y, bajo su dirección, empresas Polar ha crecido incluso más allá de las fronteras venezolanas, consolidándose como un ejemplo de gerencia efectiva. Pero también pienso que quienes hemos tenido que separarnos de nuestras familias porque sí pasamos por todas esas cosas que probablemente a usted no le afectan, no merecemos que alguien que no está en nuestros zapatos quiera hacernos ver como los malos de la película porque decidimos cambiar “unos problemas por otros”.
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En primer lugar: Esa es una decisión personal sobre la que usted no tiene derecho a emitir ningún tipo de opinión, razón por la cual es obvio que además no puede compartir o dejar de compartir algo que en realidad no es problema suyo. En segundo lugar: no acepto el chantaje psico-emocional de recurrir a la frase “Venezuela nos necesita a todos” como si la gran mayoría de quienes nos fuimos no lo hicimos cansados de poner una y otra y otra y otra vez la mejilla; o fuéramos una especie de egoístas desalmados merecedores de algún tipo de reclamo por parte de la Patria (de la que además usted tampoco es vocero oficial).

En tercer y último lugar: Muchos venezolanos se han ido y “evalúan bien su decisión” para poder darle a sus hijos todos lo que sus padres con trabajo y dedicación pudieron darle a usted. Sus padres construyeron una empresa que prosperó gracias, entre otras cosas, al entorno-país de una Venezuela que no ya no existe.

Usted dijo que respeta “a la gente que tiene la oportunidad de irse”. Lamentablemente completó la frase diciendo “porque cree que su condición personal le dice me voy a donde sea”. No se trata de lo que la gente crea, se trata de lo que vive, de lo que sueña y de lo que quiere para su vida. Menospreciar de esa manera la desesperación de un ser humano que se siente atrapado y sin salida está lejos de ser un acto noble.

Creo que también lo escuché decir que los venezolanos teníamos derechos. Lo que no me quedó claro durante su intervención frente a sus trabajadores es cómo podríamos ejercerlos, a qué institución podemos acudir, con qué funcionario podríamos contar; si el primer derecho que debe garantizarnos el Estado es el derecho a la vida, pero todos sabemos que en Venezuela eso no pasa de un chiste malo y un suspiro ahogado en indignante vergüenza. 

Hablamos, Sr. Lorenzo, de un país donde hasta por mandar un tweet un ciudadano puede terminar preso.

Venezuela se convirtió en un lugar al que sentía que ya no pertenecía, por eso me fui. Porque no importa que tan grande sea el amor que te ate a algo, si ese algo te hace daño, te limita, te frustra, te pone en peligro o te maltrata emocional y espiritualmente; la decisión correcta es apartarte, sin importar cuánto duela hacerlo.

No sé qué me depara el futuro. Quizás vuelva, quizás no. Pero mientras tanto no acepto el consejo despectivo “evalúen bien su decisión”, como quien espera que a alguien le vaya mal, para decirle después: “te lo dije”.

Es verdad que no todos los venezolanos pueden irse del país. Pero estoy segura de que muchos de ellos estarían más que dispuestos a “cambiar unos problemas por otros” si tuvieran cómo hacerlo.

Si quiere darle un mensaje de esperanza a los venezolanos que se quedan en Venezuela me parece excelente, (¡un aplauso de pie por eso!), pero por favor no lo haga a costa de poner en duda si la decisión que tomamos quienes nos fuimos fue la más inteligente o no. Si de verdad nos respeta sencillamente no opine sobre nuestra situación, porque a nosotros usted no nos conoce.

María José Flores, una venezolana que “cambió unos problemas por otros”.

EL CHE GUEVARA QUE MATABA A SANGRE FRIA

A casi cincuenta años de la muerte de Ernesto “Che” Guevara, sus últimos días con vida sigue siendo motivo de investigación. ¿Por qué fracasa su misión final en Bolivia, donde debía organizar la guerrilla para extenderla al resto de la región?, ¿cómo cae en manos del Ejército y es fusilado? Algunas versiones afirman que la CIA inició una cacería contra el guerrillero argentino en el marco de las operaciones para desactivar la insurgencia en América Latina. Pero otras apuntan a la extinta Unión Soviética e incluso al líder de la revolución cubana, Fidel Castro, junto con quien el Che derrotó a la dictadura de Fulgencio Batista en 1959.
En su libro Che Guevara: valgo más vivo que muerto, que será presentado el próximo 1º de mayo en la Feria del Libro de Buenos Aires, el periodista cubano Alberto Müller abona esta última teoría y sentencia que a Fidel le convenía eliminar al guerrillero para mantenerse en el poder. Müller señala, además, que mientras Castro se había alineado con los soviéticos, el Che era trotskista y pro chino. La ruptura entre ambos queda sellada en 1964 en la Conferencia de Argel. Por eso, La Habana resuelve enviar al Che a Bolivia, un país donde el movimiento campesino estaba desactivado y las posibilidades de formar un movimiento guerrillero exitoso era nulas, según explicó el autor a Infobae.
-Usted menciona el 25 de febrero de 1964, día en que el Che ofreció un discurso en Argel, como fecha clave en la escisión entre Fidel Castro y el Che Guevara, ¿por qué?
Es el punto de inflexión. El rompimiento se produce porque en el mismo momento en que Fidel Castro está cerrando su relación con la Unión Soviética, el Che va a la Conferencia Afroasiática de Argel y pronuncia un discurso explosivo contra el imperialismo norteamericano y contra los soviéticos. Él compara los Estados Unidos con los soviéticos y los califica de mezquinos. A partir de ese discurso, se produce una discusión entre Fidel y Raúl Castro con el Che y después de eso el Che deja la revolución cubana y toma el rumbo al Congo, siguiendo la aspiración de liberar al país.
-En el libro, usted también remarca que el Congo es un “eslabón” más del abandono de Fidel Castro…
El Congo fue un preámbulo del fracaso en Bolivia. Cuando se cruza con Nasser en El Cairo, el Che le dice que quiero ir al Congo y le dice: “Tú no haces nada en el Congo, eres blanco”. Después el Che se da cuenta de que el soldado congoleño tenía una disciplina muy diferente a la que tenía el guerrillero cubano. En el descalabro del Congo, Fidel al final negocia con los soviéticos a espaldas del Che, y negocia con Estados Unidos, con Tanzania y con Bélgica el fin de la guerrilla allí. Es curioso como algo anecdótico. El Che no quería irse del Congo, porque era fiel a sus ideas y lo demostró hasta la hora de morirse. Luego el Che se va a Praga; no quería volver a La Habana, quería ir a la Argentina o Perú a seguir con la guerrilla. Pero Cuba se empeña en mandar al Che Guevara a Bolivia, un país donde no había condiciones guerrilleras.
-¿Cuáles eran las diferencias ideológicas entre el Che y Fidel?
Al hacer la investigación, se descubre que el patrón de imitación del Che con la revolución rusa era Trotsky, que era el gran enemigo de Stalin. El Che era pro chino y trotskista y toda la Unión Soviética era stalinista. Esa es una distinción fundamental de ideas y de métodos. En esa época, las relaciones entre los chinos y los soviéticos eran tan malas o peores que las de los soviéticos y los estadounidenses. Cuando el Che decide la operación en el Congo, el país al que va a pedir ayuda es a China. Trotsky era un ideólogo y Stalin, un carnicero. Fidel empieza a acercarse la URSS durante la Guerra Fría porque se da cuenta de que quienes lo pueden proteger para seguir en el poder son los soviéticos. Ningún documento de la revolución cubana planteaba el camino comunista. Sin embargo, Fidel lo toma. Y el camino de la URSS era el camino de Stalin, quien mandó a matar a Trosky.
-¿En qué sentido esas diferencias políticas se traducen en la tesis de que Fidel prefería al Che muerto?
Hay que pensar cómo prefería la Unión Soviética al Che, ¿vivo o muerto? La URSS lo prefería muerto. Y Fidel se adapta. Hay una anécdota en el libro que es reveladora. Cuando el Che se va para el Congo, no se sabía dónde estaba y se decía que estaba cortando caña. Y Fidel le cuenta al embajador soviético en Cuba: “Mira, no está cortando caña, pero esta información no se la des a tu jefatura por teléfono, date un viaje allá y comunícalo. El Che está abriendo una guerrilla en el Congo”. Fidel Castro sabiendo que los soviéticos eran enemigos del Che, ¿cómo es que les dice dónde está? Es algo que tendría que haberse quedado en secreto. Parece extraño, pero Fidel ha demostrado en su trayectoria que es un hombre que pone el poder por encima de todo, para él los amigos no cuentan.
-¿Ir a Bolivia entonces fue una trampa?
Hay una conversación de Fidel con el presidente del partido comunista boliviano Mario Monje dos años, en la que le dice que tiene mucha pena por los bolivianos porque no tienen condiciones para la guerrilla por ser un país que sin mar y además por la reforma agraria, por los campesinos. Eso fue en 1963. ¿Cómo puede ser que en el 65 el Departamento América de La Habana le inventan al Che la organización en Bolivia? Esta es una pregunta que ha quedado en el aire y que el gobierno de La Habana nunca ha contestado.
-La versión oficial es que Bolivia era estratégica en términos geográficos, porque desde ahí se podía avanzar a otros países como Chile, la Argentina o Perú. Estos dos últimos, de acuerdo con su trabajo, son los que prefería el Che, ¿por qué acepta la misión en Bolivia?
El Che era un hombre apasionado por la lucha armada. Además, sabía que no había retorno a Cuba, entonces lo acepta como un mal menor. No lo acepta con beneplácito, sin embargo, lo acepta. Se va a Bolivia en una alianza con el partido comunista boliviano, que además era pro soviético. Esa relación duró poco. No lo digo en forma despectiva, pero el Che era un esquizofrénico de la revolución, de la guerrilla. Tenía una obsesión que demostró en el Congo y que demostró yendo a Bolivia, sabiendo que no era el lugar idóneo. El Che va con toda su pureza ideológica y ahí se enreda en la trampa. En 10 meses de guerrilla, al Che no se le suma un solo campesino. La reforma agraria de Estenssoro es la explicación. El campesino estaba contento con su situación social porque el gobierno le había dado la tierra que trabajaba.

“EN 10 MESES DE GUERRILLA, AL CHE NO SE LE SUMA UN SOLO CAMPESINO”

En una reunión con Monje, rompen. El Che lo dice en su diario, comenta la gravedad del momento: “Hemos sido traicionados por los comunistas bolivianos”. Cuando fracasa la relación con el partido comunista, el Che se mueve hacia los maoístas. En La Paz, Fidel Castro y el gobierno cubano tenían un alto oficial de la inteligencia, Renán Montero, que era el enlace del Che con La Paz. Paradójica y misteriosamente, Fidel Castro le ordena que salga de La Paz y se vaya para París con un argumento muy débil. El Che se queda en las montañas sin su enlace en La Paz, y él lo menciona en su diario.
-A diferencia de otras versiones, que afirman lo contrario, en su libro señala que la CIA quería al Che con vida, ¿por qué entonces lo ejecuta el Ejército boliviano?’
Hay un testimonio de Félix Rodríguez y los propios bolivianos lo confirman. Cuando detienen al Che, la orden de Barrientos es que lo maten. Pero la CIA tenía disposición de llevárselo; la CIA lo quería vivo. Al Che lo asesinaron con una crueldad absoluta. En todos los testimonios, la orden viene del general René Barrientos. En los meses de guerrilla, se habían muerto soldados bolivianos y había una cuenta pendiente con la guerrilla del Che. Su ejecución correspondía a una lógica de una dictadura militar. Vivo el Che hubiera sido más útil para todo el mundo. A los prisioneros hay que respetarlos, pero al Che lo mataron como si fuese un perro, le cortaron las manos.
-En un fragmento describe a Fidel Castro como un hombre con “un gran amor por el centro, por el poder”, ¿con esa caracterización explica por qué los Castro continúan en el gobierno?
Fidel ha demostrado ser un genio de la política y del poder. En toda su trayectoria, Fidel no ha tenido reparos eliminando enemigos. Lo digo porque es historia. Al Che no lo fusiló, pero cuando llega a Ñancahuazú, descubre que hay un campamento del Ejército a pocos kilómetros. Fidel no ha tenido aliados, sino aliados circunstanciales para mantenerse en el poder. Y lo ha logrado, en eso ha mostrado genialidad, y los norteamericanos han mostrado mucha torpeza en Cuba.
“LA REVOLUCIÓN SE ESTÁ DESPIDIENDO DE CUBA”
-¿Qué piensa del acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, al que siempre ha señalado como el enemigo?
Me parece positivo que se deje atrás una página de la Guerra Fría que solo le ha impuesto aislamiento y dolor es el pueblo de Cuba. El más beneficiado va a ser el pueblo cubano. La revolución cubana es una revolución fallida, que deja a Cuba en la miseria, con un sistema con rasgos stalinistas en un mundo con cada día se aleja más del stalinismo. El presidente Obama lo ha explicado, él quiere ayudar al pueblo de Cuba. Las medidas van a permitir el envío de más remesas, abrir relaciones diplomáticas con Cuba. No podemos predecir el futuro, pero la revolución se está despidiendo de Cuba. Es un país donde impera la miseria, falta la comida, uno no puede hablar con libertad porque lo golpean o lo meten preso. Entonces, ¿qué queda de la revolución cubana, de aquel sueño del año 59 de liberarnos de la dictadura batistiana cuando al final la revolución cubana ha sido una dictadura mucho más cruel, más allá de algunas medidas positivas como la educación gratuita? La revolución cubana ha sido una de las peores dictaduras que ha podido sufrir América Latina.
-Si el Che siguiera con vida, ¿cuál cree que sería el escenario?
Si el Che viviese el día de hoy, estaría más cerca de la madre Teresa que de Fidel Castro. No coincidía con él el 100 por ciento, pero creo que después de lo que vivió, de lo que vivió su madre Celia, que prácticamente la ignoraron en los últimos meses de su vida, el Che hubiera pasado la página. No puedo predecir cuál hubiera sido el cambio del Che, pero no creo que se hubiera acercado a La Habana, al gobierno de Fidel Castro.
-¿Qué piensa de la relación actual de los gobiernos latinoamericanos con Cuba?
En los países del ALBA, que tenían relación con Hugo Chávez, ven a la revolución cubana con simpatía, cosa que hay que respetar, pero que va a pasar de moda. Fue muy bien alimentado por Hugo Chávez en Venezuela con el hecho de facilitarle petróleo a Nicaragua, Cuba, las islas caribeñas, pero ese ventajismo petrolero está llegando a su fin en este momento en que el gran productor de petróleo está siendo Estados Unidos. Tanto es así que el presidente Obama acaba de estar en Jamaica y les ha prometido petróleo. La nueva política de Obama pone esa relación en entredicho.
-¿Por qué decidió escribir este libro?
Tengo un gran amigo en común con el Che, Octavio de la Concepción de la Pedraja, un gran amigo de la Universidad de La Habana, que murió con él y se me dio por investigar por qué había muerto. En el diario del Che encuentro muchas situaciones de abandono que describe el Che y me decido a hacer la investigación. Ahí contaba que había perdido contacto con Manila, hasta que mueren. Manila era Fidel Castro. Y eso plantea una interrogante muy grande: ¿cómo es que el Che pierde el contacto con Fidel si era una guerrilla dirigida por La Habana? Pero después de la investigación, que fueron años de trabajo, te das cuenta de que no es así.
-¿Cómo fue la investigación?
Leí las biografías de Jon Lee Anderson, del argentino Pacho O’Donnell, del mexicano Jorge Castañeda. Empecé a leer ensayos. No quería que se me perdiera nada. Leí toda la documentación de las guerrillas del Congo, de Salta en la Argentina con Masetti. Tengo la impresión que es un libro que surge de esa investigación. Me apoyo en los comentarios, los discursos, en lo que dice el Che Guevara. Cuando hablo del abandono, es el Che el que dice que está abandonado. Y la investigación es sobre por qué ese abandono.
-¿Cuál es su expectativa con la presentación en Buenos Aires?
Mi expectativa es aportar la verdad a la memoria histórica de Argentina y del Che Guevara, a quien respeto porque considero que fue una persona consecuente con su manera de pensar.
Fuente: Infobae

EL COLESTEROL y SU CONTROL

Colesterol Alto

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¿Qué es?

El colesterol es una sustancia grasa que el cuerpo produce naturalmente y que cumple varias funciones vitales. Es necesario para crear las paredes que rodean a las células del cuerpo y es la sustancia básica que se transforma en ciertas hormonas. Su cuerpo produce todo el colesterol que necesita. Por eso, sólo necesita una pequeña cantidad de grasa en la dieta, para que su cuerpo produzca suficiente colesterol para que se mantenga sano.
El intestino absorbe la grasa y el colesterol que usted consume y lo transporta hacia el hígado. El hígado convierte esta grasa en colesterol y lo libera al torrente sanguíneo. Hay dos tipos principales de colesterol: el colesterol de lipoproteína de baja densidad (LDL) (el colesterol “malo”) y el colesterol de lipoproteína de alta densidad (HDL) (el colesterol “bueno”).
Los niveles altos de colesterol LDL están relacionados con la aterosclerosis, que es la acumulación de depósitos de colesterol rico en grasa en las arterias. Esto puede provocar que las arterias se estrechen o bloqueen, y que disminuyan o detengan la irrigación de sangre a los órganos vitales, en especial el corazón y el cerebro. La aterosclerosis que afecta al corazón se llama enfermedad de las arterias coronarias (enfermedad coronaria), y puede causar un ataque cardíaco. Cuando la aterosclerosis bloquea las arterias que llevan la sangre al cerebro, se puede producir un accidente cerebrovascular (ataque cerebral, apoplejía).
Los niveles altos de colesterol HDL protegen al cuerpo contra los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares, ya que eliminan el colesterol de las arterias y lo llevan de regreso al hígado.
Como los niveles de colesterol alto pueden provocar aterosclerosis, los médicos recomiendan mantener los niveles de colesterol en un rango específico. En general, los adultos mayores de 20 años deben tratar de mantener su nivel total de colesterol por debajo de los 200 miligramos por decilitro.
Para una mejor evaluación del riesgo de aterosclerosis, es necesario chequear el colesterol LDL. De acuerdo con las pautas establecidas por el Programa Nacional de Educación sobre Colesterol (National Cholesterol Education Program) patrocinado por el gobierno, el nivel ideal de colesterol LDL depende de si la persona tiene una enfermedad causada por la aterosclerosis o diabetes, o factores de riesgo de la enfermedad coronaria. Los factores de riesgo de esta enfermedad son:
  • ser hombre mayor de 45 años
  • ser mujer mayor de 55 años
  • ser mujer y tener menopausia prematura
  • tener antecedentes familiares de enfermedad arterial coronaria prematura (padre o hermano menor de 55 años que padece de la enfermedad o una madre o hermana menor de 65 años con la misma enfermedad)
  • fumar
  • tener presión alta
  • no tener suficiente colesterol bueno (lipoproteínas de alta densidad o HDL)
Si padece de enfermedad coronaria, diabetes, enfermedad vascular periférica o ha tenido un ataque cerebrovascular debido a aterosclerosis, su colesterol LDL debe ser de 70 miligramos por decilitro o más bajo.
Entre más factores de riesgo tenga, menor debe ser el colesterol LDL. En general, es mejor tener un nivel de colesterol LDL menor que 100; sin embargo, se acepta un valor de 130 para personas sin factores de riego o con pocos factores de riesgo.
Su nivel de colesterol HDL también es muy importante. Las personas con niveles menores que los 40 miligramos por decilitro son más propensos a desarrollar aterosclerosis, enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares. Los niveles de colesterol HDL por arriba de 60 miligramos por decilitro se asocian a menos aterosclerosis y se cree que ayudan a proteger contra enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares.

Síntomas

La mayoría de las personas con colesterol alto no tienen síntomas hasta que la aterosclerosis relacionada con el colesterol causa un estrechamiento significativo de las arterias que irrigan al corazón y al cerebro. El resultado es un dolor en el pecho relacionado con el corazón (angina de pecho) u otros síntomas de enfermedad arterial coronaria, así como también síntomas de disminución en el flujo de sangre al cerebro (accidente isquémico transitorio o accidente cerebrovascular).
Aproximadamente 1 de cada 500 personas ha heredado un trastorno llamado hipercolesterolemia familiar, que causa niveles extremadamente elevados de colesterol (por arriba de los 300 miligramos por decilitro). Las personas con este trastorno pueden desarrollar nódulos de colesterol (xantomas) en varios tendones, especialmente en el tendón de Aquiles, en la parte inferior de la pierna. Los depósitos de colesterol también pueden ocurrir en los párpados, allí se llaman xantelasmas.

Diagnóstico

Su médico le preguntará si algún miembro de su familia ha tenido enfermedad arterial coronaria, colesterol alto o diabetes. También le preguntará sobre su dieta y si alguna vez ha fumado. Chequeará su presión sanguínea y buscará xantomas y xantelasmas. El médico puede confirmar un diagnóstico de colesterol alto con un simple análisis de sangre.

Duración

Si su nivel de colesterol es alto, deberá hacer un esfuerzo a largo plazo para disminuirlo. Puede reducir significativamente el nivel de colesterol siguiendo una dieta baja en grasas saturadas, con frutas y verdura, y sustituyendo las grasas “malas” por las grasas “buenas”. Los cambios en la dieta deben ser permanentes para mantener bajos los niveles de colesterol. El ejercicio diario es importante, ya que puede elevar el colesterol HDL (bueno) y bajar el colesterol total.

Prevención

Podría prevenir el colesterol elevado si mantiene una dieta saludable y hace ejercicio diariamente. Evite las comidas altas en grasas (los huevos, las carnes rojas con grasa, el aceite de palma o de coco y los productos lácteos a base de leche entera). En su lugar, coma frutas y verduras frescas, panes y cereales integrales, y productos lácteos bajos en grasa.

Tratamiento

El colesterol puede tratarse siguiendo una dieta baja en grasas y colesterol y tomando medicamentos para bajar el colesterol. El plan de tratamiento específico depende de su nivel de colesterol (incluyendo el colesterol LDL) y de sus antecedentes de enfermedad arterial coronaria o los factores de riesgo de esta enfermedad.
Dieta
El Programa Nacional de Educación sobre el Colesterol recomienda la siguiente dieta:
  • grasas saturadas: menos de 7% de las calorías.
  • grasas monoinsaturadas: aproximadamente el 20% de las calorías
  • grasas poliinsaturadas: aproximadamente el 10% de las calorías
  • proteínas: aproximadamente 15% de las calorías
  • carbohidratos: aproximadamente 50% de las calorías
  • fibra: alrededor de 25 gramos por día
  • colesterol: menos de 200 miligramos por día
Evite todas las grasas trans.
Para mantener un peso ideal, sólo debe consumir la cantidad de calorías que su cuerpo quema por día. Si tiene que perder peso, necesita consumir menos calorías de las que quema.
Las personas que no saben cómo seguir una dieta, a veces buscan la ayuda de un profesional de la salud como un especialista en nutrición, médico o enfermera.
Medicamentos
Existen 5 tipos de medicamentos para disminuir el colesterol:
  • las resinas fijadoras de ácidos biliares, como la colestiramina (Questrán) y el colestipol (Colestid). Se utilizan con menor frecuencia hoy en día ya que bajan tanto el colesterol HDL (bueno) como el colesterol LDL (malo).
  • la niacina (varias marcas).
  • los fibratos, como el gemfibrozil (Lopid), el fenofibrato (Tricor) y el clofibrato (Abitarte). Los fibratos ayudan espacialmente a personas con niveles altos de triglicéridos.
  • las estatinas, también llamados inhibidores HMG-CoA reductasa, como el lovastatin (Mevacor), el simvastatin (Zocor), el pravastatin (Pravachol), el fluvastatin (Lescol), el atorvastatin (Lipitor) y el rosuvastatin (Crestor). Las estatinas bloquean una enzima llamada HMG-CoA reductasa necesaria para la producción del colesterol. Comúnmente, son recetados como medicamentos para bajar el colesterol.
  • los inhibidores selectivos de la absorción intestinal del colesterol: sólo está disponible el ezetimiba (Zetia).
Si su colesterol no está controlado con una dieta y otros cambios en su estilo de vida, su médico podría recomendarle que tome uno o varios de estos medicamentos. Cada tipo de medicamento actúa en forma diferente y tiene varios efectos secundarios.
Además de los cambios en la dieta y la medicina, las personas con colesterol alto deberían intentar controlar los otros factores de riesgos que contribuyen a la enfermedad arterial coronaria en su caso. Esto significa mantener su presión sanguínea en niveles normales, no fumar, controlar su azúcar en la sangre, mantener o perder peso y seguir una rutina regular de ejercicio.

Cuándo llamar a un profesional

Ya que es posible tener el colesterol alto por muchos años sin tener síntomas, es importante que se cheque el nivel de colesterol en la sangre periódicamente. Las pautas actuales recomiendan que los adultos mayores de 20 años lleven a cabo un perfil completo de lípidos en ayunas cada 5 años. Este examen mide el colesterol LDL y HDL y los niveles de triglicéridos. Si los resultados no están dentro de los límites recomendados, su médico le podría sugerir que cambie su dieta y que examine su nivel de colesterol con mayor frecuencia.

Pronóstico

La efectividad de seguir una dieta saludable y de utilizar medicamentos para reducir el colesterol varía según la persona. En promedio, la dieta y el ejercicio pueden reducir el colesterol LDL aproximadamente el 10%. Los medicamentos pueden reducir el colesterol LDL aproximadamente del 20 a más del 50%.

Información adicional

National Heart, Lung, and Blood Institute, NHLBI (Instituto Nacional del Corazón, Pulmón y Sangre) P.O. Box 30105 Bethesda, MD 20824-0105 Teléfono: 301-592-8573 TTY: 240-629-3255http://www.nhlbi.nih.gov/

sábado, abril 18, 2015

GABRIEL GARCIA MARQUEZ

ESPECIALES 16 ABR 2015 - 9:26 PM
Textos publicados en este periódico en los años 80

La dura vida del turista

Hoy se cumple un año de la muerte de Gabriel García Márquez y El Espectador, el diario donde se formó como periodista y escritor, le rinde homenaje con la publicación de algunos de sus mejores textos internacionales. La pluma del nobel de literatura nos transporta en un viaje inolvidable.
Por: Gabriel García Márquez
INSERTAR
La dura vida del turistaGarcía Márquez cuando vivió en Barcelona, España. / EFE
Tan pronto como subimos a bordo, una voz untuosa de mujer bien servida ordenó en cuatro idiomas por los altavoces que los visitantes bajaran a tierra porque el barco se disponía a partir, y no había acabado de decirlo cuando el barco partió sin ningún otro anuncio. Al cabo de tantos años sin navegaciones ni regresos sentí revivir una emoción casi olvidada viendo borrarse en las brumas de junio las casas apelotonadas y descoloridas del Pireo, y permanecí allí con el ánimo dispuesto para no pensar en nada durante varios días. Aquellos fueron los únicos cinco minutos de descanso a fondo en todo el viaje. Apenas habíamos salido del puerto cuando la misma voz de mujer, con un énfasis más perentorio que el anterior, ordenó a todos los pasajeros reunirnos en cubierta para una maniobra simulada de salvamento. De modo que acudimos en masa con los chalecos salvavidas colgados del cuello y mirándonos unos a otros con nuestras caras de imbéciles, mientras la sirena del barco lanzaba bramidos de naufragio y el primer oficial impartía instrucciones precisas y alarmantes que ninguno de los quinientos turistas de aquella catástrofe de mentira escuchaba con la atención debida. Cinco minutos después todo había terminado. Pero sólo por breves minutos, pues no bien nos habíamos quitado los salvavidas cuando ya nos estaban convocando al salón principal para una conferencia sobre las incontables islas del mar Egeo que íbamos a conocer en los próximos días. Así empezó una semana frenética, que si nos sirvió para algo fue para darnos cuenta en carne propia de que no hay oficio más ingrato y agotador que el de turista de cuerpo entero. Esto es más grave en Grecia que en ninguna otra parte.
 
En efecto, no sé por qué tuve siempre la idea de que los griegos tenían algo del carácter desordenado y expansivo de los italianos. Y no es así: son locos para el lado contrario. Desde el capitán del barco hasta el muchacho que carga las maletas tienen un sentido de la autoridad que se parece mucho al autoritarismo, y son rigurosos y puntuales, pero de un modo distinto del de los ingleses, por fortuna, hasta el extremo de que uno tiene la impresión de ser prisionero de un organismo de relojería. Estas virtudes son ideales para el turista cuadrado, al cual hay que indicarle todo. Pero quienes tenemos la pretensión de hacer las cosas de un modo distinto, tropezamos sin remedio con las talanqueras del orden. Eso fue lo que nos sucedió cuando dos matrimonios amigos resolvimos salirnos del programa y nos quedamos tres días en la isla de Mikonos. Bajamos con ocho maletas en un lugar donde los viajeros sensatos no llevan sino un traje de baile y un cepillo de dientes. Los guardias de la aduana local, que tal vez no habían visto nunca un equipaje semejante, se empecinaron en hacernos una requisa a fondo. En vano les explicamos que ya la requisa había sido hecha en el Pireo, cuando entramos al país. La hicieron otra vez. Una semana más tarde, en el puerto de Heraklion, en la isla de Creta, estuvieron a punto de repetirla por tercera vez. “Ya nos la han hecho dos veces”, le dije al guardia, un griego de ojos soñadores y barba tupida. “¿Y cómo sé que es cierto?”, me preguntó él. “Porque yo le doy mi palabra”, le dije. El hombre me dio una palmada en la espalda y nos dejó pasar con una sonrisa de las grandes.
 
Fue nuestra única victoria en diez días. De resto, nos costaba trabajo comer porque no estábamos incorporados a ningún grupo, porque llegábamos al desayuno cuando faltaba media hora para cerrar el comedor o porque queríamos el pescado al horno y no asado a la plancha como estaba previsto. Teníamos la impresión de que había una sola manera de hacer las cosas, cualesquiera que fueran, y que hacerlas de un modo distinto era como romper el orden del universo. No recuerdo una mirada de mayor asombro que la del oficial de guardia del barco que me encontró escrutando el mar a las doce de la noche cuando ya todas las actividades estaban terminadas y todos los viajeros en sus camarotes, como se les había recomendado, porque al día siguiente había que levantarse a las seis de la mañana para la primera excursión en la isla de Rodas. Pero cuando hicimos el esfuerzo por marcar el paso de todos, nos encontramos en un mundo ajeno, un mundo feroz y vertiginoso, del cual no nos será fácil reponernos con otras dos semanas de vacaciones en quién sabe qué playa olvidada. Las excursiones desde Mikonos a la isla de Delos salen todos los días a las nueve de la mañana y regresan a la una de la tarde. Es decir, que en tres horas hay que reconstruir con la imaginación casi la cuarta parte de la historia de la humanidad. El resultado final es que lo único que se recuerda a ciencia cierta no es la forma y el lugar en que nació Apolo, ni la decisión de que los nacimientos y las muertes sólo podían ocurrir en la isla de enfrente porque nadie podía nacer ni morir en Delos. No: lo único que se recuerda es la hilera de excusados públicos y colectivos, donde los ciudadanos notables se sentaban a dar del cuerpo mientras dilucidaban asuntos de la más grande importancia. Sólo por casualidad cae uno en la cuenta, varios meses después, de que aquellos excusados de visita no eran en Delos, sino en Efesos, donde habíamos estado con la misma prisa cinco días más tarde. El espacio y el tiempo terminan por unificarse en la memoria, sometida a una prueba excesiva. ¿Quién fue primero, Píndaro o Cleopatra?
 
Lo peor para mí es que por andar corriendo detrás de tantas piedras viejas uno termina por no conocer la vida real de los lugares que visita. Grecia está tan viva como en los tiempos de Pericles, pero las agencias de viajes sólo siguen mostrando aquéllos y no los fascinantes tiempos de hoy. En todas las islas hay calles enteras de almacenes donde sólo se venden pieles de animales finos en pleno verano y joyas magníficas, muchas de las cuales son reproducciones excelentes de las muy antiguas que están en los museos. Eso fue algo que me sorprendió también en Nueva Delhi, la capital de India, donde las únicas colas interminables que se ven en las calles son las de las matronas frente a las joyerías. Mujeres impasibles, asediadas por hordas de mendigos leprosos. Recuerdo que entré en un hotel de lujo muerto de hambre al cabo de un largo viaje desde Tailandia. Y el alma se me instaló en su almario cuando sentí el exquisito olor de carne asada que flotaba en el aire. Sólo después descubrí que aquella fragancia apetitosa era la de los muertos incinerados al aire libre en el río cercano. En las islas griegas, por el contrario, uno se pregunta dónde han escondido la miseria: no hay un mendigo ni un perro en la calle. Rodas sigue siendo una ciudad hermosa. Es difícil entender que san Juan Evangelista haya podido concebir los horrores del Apocalipsis en la isla de Patmos, cuyas colinas tibias y cuyos mares internos no se pueden parecer a nada más que al paraíso perdido. En un bar de Mikonos, donde tal vez no lleguen los productores de cine, está el ser humano más bello del mundo sirviéndoles cerveza helada y pulpos fritos a los turistas. Pero no es fácil descubrir estas cosas, porque en los programas de los turistas no está incluida la vida de hoy. La que nuestros remotos descendientes conocerán dentro de 3.000 años, cuando los barcos de la América Latina colosal los lleven a conocer las ruinas de Nueva York y los guías les describan un lugar de Manhattan donde no habrá nada, pero donde les dirán que estuvo en otro tiempo el Empire State o la estación de gasolina de la calle Cuarenta y Cinco.