domingo, septiembre 07, 2014

El relato de Francisco Ascanio Dubuc






Por Francisco Ascanio Dubuc


Para quienes les gusta leer.
Este es un fragmento que habla sobre Los Juniors, nuestro primer grupo musical de garaje formado por quinceañeros tocando Rock en los 60s, incluido en el libro que actualmente escribo, el cual desde la perspectiva de un músico, desde niño hasta la madurez, mediante pequeñas historias y anécdotas describe varias épocas, entornos, circunstancias y conclusiones al haber vivido de hacer lo que más le gusta: Cantar con su guitarra llevándole alegría a las personas.

Entre músicos el primer grupo con el cual se toca es como el primer amor, nunca se olvida.
En este fragmento de Los Juniors hay relatos sobre El Club Del Clan, Los Darts, análisis adulto de la importancia que tenía para nosotros aquel proyecto musical juvenil.

Los Juniors
1965-1967
Motivados al ver una y otra vez a Los Holidays, en esos días Richard me llamó una mañana de un Lunes con una idea entre ceja y ceja de la cual ese mismo día hablamos también con Alberto y era por inspiración de esos grupos musicales que habíamos visto en el Círculo Militar, formar nuestro propio “Conjunto”, cuando aún se les llamaba así a las bandas o grupos de Rock.

Richard tenía un papá muy abierto a cualquier iniciativa de sus hijos y apenas lo pidió le compraron una guitarra eléctrica marca Teisco “Made In Japan” que vendían a Bs 200,oo en un negocio de importaciones llamado “Yonekura” que quedaba en el centro de Caracas “entre las esquinas de Marrón y Pelota” por la Av. Urdaneta. 

La de Richard era la versión un poco más económica con solo dos micrófonos y más sencilla en general de la de mi amigo Agustín que valía Bs 350,oo. La guitarrita, con todo y que era un poco marca “El Traidor” al lado de una Fender o una Gibson, marcas consagradas de guitarras que usaban los famosos, no sonaba mal y que más hubiera querido yo para un día Domingo o de mi cumpleaños que mi papá (Enrique Ascani Buroz) me hubiera regalado una Teisco de doscientos bolos, pero no, para él había otras “prioridades” en lugar de comprarme una guitarra eléctrica para que en vez de andar malandreando con alguna mala junta, estuviera más bien haciendo con buenos amigos “Música de Latonería” como él llamaba.
Valga mencionar para ese caso su paradójica falta de percepción musical con respecto a la que tenía para otros tipos de música al tratar a Los Beatles como “latoneros” menospreciando su extraordinario talento, cuando una creación de ellos, Yesterday que hasta donde yo se no lleva ningún martillazo al latón entre sus notas, aparece en el libro Guiness con el record de ser la canción con más de 3.000 grabaciones hechas por toda clase de orquestas, grupos y cantantes alrededor del mundo y que más adelante,mil Viejo , cada vez que me oía cantar en algún evento, público o familiar, cuando tenía unos tragos de más encima siempre me decía: Cántame Yesterday por favor, y yo lo complacía, y lo sigo haciendo sobre todo cuando estoy cantando en algún evento en la belleza de Galipán, y  al aire libre, siempre vuelvo a dedicársela a su espíritu y a sus cenizas que fueron esparcidas por allí.
A Richard, no sólo le compraron la guitarra sino que le consiguieron una planta amplificadora marca Connar de 33 vatios, de esas que usaban para anunciar el despacho a la salida de los niños en los colegios, para nada diseñada como amplificador de guitarra, se la dieron con una corneta, y esa combinación funcionaba como amplificador para la guitarra que sonaba como un radio AM mal sintonizado pero para nosotros era lo máximo. 

Alberto se suponía que sería el baterista y olvídense de que su papá le comprara una batería para que tocara esa música de locos como decía.
Seguíamos sin poder completar el “conjunto” por falta de instrumentos y aún no teníamos un bajista y menos con su bajo propio y su amplificador.
Una tarde vengo bajando por la calle de mi casa y me presentan a un tipo que acababa de mudarse a una cuadra más arriba y yo cargaba conmigo una guitarra española horrible color morado oscuro y uno de los amigos de la calle me dice que le preste la guitarra al recién mudado porque, palabras textuales, “El tipo toca y canta que jode”, le di la guitarra y nos dice que nos va a cantar una última canción que acababa de salir de Los Beatles, bellísima pero que después nunca sonó mucho: “Yes It Is”, la cantó y todos nos quedamos mudos, ¡que bien!, ese era Carlos Moreán quien ya formaba parte de “Los Darts” pero que aún no eran conocidos. 

En esos mismos días conocí también a los hermanos menores de Carlos: Arturo y Omar, ambos de alguna manera también entusiasmados con la música y de mi misma edad, Carlos es mayor que nosotros unos tres años y a esa edad eso es una barbaridad y él y sus compañeros de Los Darts no dejaban de vernos del hombro hacia abajo con aire paternal, en pocas palabras, nos trataban como carajitos.
Poniéndome a tocar con un par de guitarras una tarde con Arturo Moreán en el parque de mi edificio estuvimos de acuerdo en que él podía ser el bajista que necesitábamos y acto seguido fui a proponérselo a Richard y Alberto y ambos lo aprobaron en el acto.
Arturo tenía un amigo muy fiel en Los Caobos que era donde antes vivía: Joseíto Benmamán que tenía varios instrumentos entre ellos un redoblante y un platillo viejo, una guitarra eléctrica marca “Stadium” (Otra versión de “El Traidor” pero peor y sin ánimos de ofender a Joseíto) que estaba tan descalibrada que las cuerdas estaban casi dos cms separadas del diapasón, pero yo me sentí George Harrison tocándola cuando nos la prestó junto con algunas otras cosas para poder hacer nuestro primer ensayo en la terraza de la casa de Alberto D´enjoy en Santa Eduvigis.
Lo importante es que podíamos ya decir: “Habemus Grupus”, ya la chispa estaba encendida, éramos inicialmente Alberto D´enjoy en la batería, Richard Izarra en la guitarra rítmica, Arturo Moreán en el bajo y cantando, Omar Moreán cantando y yo en la primera guitarra y cantando. Hicimos ensayos sucesivos pasando por todas las casas de los involucrados de donde nos iban echando sucesivamente hasta volver a la inicial, la de Alberto, y luego empezamos a invadir las casas de otros amigos como Enrique Hernaiz en Altamira quien nos prestó indefinidamente un cuartico en la azotea de su casa, y fue uno de los lugares donde más tiempo seguido pudimos ensayar al principio porque allí casi nadie nos oía, hasta que su mamá se cansó de vernos allá todos los días y “nos pidió desalojo”, y aquellos ensayos iniciales los hacíamos con instrumentos que nos prestaban los amigos como Joseíto o los mismos Darts

También nos ayudaban Mauricio Scalla y José Eduardo Padrón de un grupo que se llamaba Los Rovers, cuyos padres tenían una visión parecida a la del papá de Richard y les habían comprado sus instrumentos pero a nosotros no, a excepción de Richard, y tuvimos que pulir carros, hacer jardines, bañar perros o que se yo, para ir reuniendo y comprar los instrumentos iniciales hasta que por fin, compramos entre todos un bajo Hoffner para Arturo cuyo modelo solo esa vez vi y no era como el de Paul con caja de resonancia, este era sólido como cualquier guitarra eléctrica y color crema, muy bonita y sonaba bien, le compramos para mí a Carlos Moreán cuando se compró su Fender Stratocaster , una guitarra también marca Hoffner color rojo bellísima con tres micrófonos, le compramos a “Pajarito” (Rafael Pimentel) a quien yo llamaba “Pajarraco”, su batería Sonor cuando él se compró la codiciada Rogers 

También compramos en cómodas y olvidadizas cuotas un amplificador marca Premier a Los Darts para las guitarras y usábamos la planta y la corneta inicial de Richard para el bajo y las voces y la primera fiesta en la cual tocamos con el grupo en casa de Morella D´alta quien era novia de Richard, fue tal el abuso de lo que le exigimos a la pobre planta y corneta que las quemamos literalmente, con lujo de chispazos, humo y todo, no obstante antes de la quemazón de esa corneta con todo y planta percibimos que los ensayos no habían sido en vano, impresionamos al público que allí había y nos aplaudieron y hasta bailaron bastante con nosotros tocando.

Los Darts empiezan a hacerse famosos en “El Club del Clan” programa juvenil que se grababa todos los Sábados por aquel Canal 8, de aquella nostálgica Venezolana de la Televisón en 1966.
Nosotros, como hermanitos menores de Los Darts teníamos carta blanca para entrar al canal y poder estar en el programa, no en el área reservada para el público, sino deambulando por todo el estudio como perro por su casa, éramos amigos de los camarógrafos, utileros, técnicos y alternábamos con los artistas que presentaban allí como consagrados del Club Del Clan, algunos como Trino Mora, egresado del célebre “Trampolín de La Fama” que era una parte del programa donde promovían nuevos talentos. 

También éramos amigos de aquella figurita menuda y bella que era Nancy Ramos, La Sonrisa que Canta,  y otro cantante que era panísima a quien llamaban El Eléctrico Luke, una vez contrataron a Pedrito Rico, un cantante y actor de cine español famoso internacionalmente quien a pesar de tener un estilo personal “un poco demasiado fino” para la época (Léase su nombre artístico), no dejaba de ser un tipo muy amistoso, ocurrente y agradable, y por supuesto José Hernández y Richard Herr, promotores y animadores de aquel programa que disfrutó y marcó a mucha gente joven de esos años.
En El Club del Clan, entre muchas de las cosas que hacían, una vez organizaron un concurso de Grupos Musicales al cual no podían faltar Los Juniors y fuimos, creo que el primer grupo en inscribirse en el mismo. El concurso era muy sencillo: Tocábamos cada cual en su turno en una serie programas a lo largo de un par de meses y el ganador era el grupo del cual se recibieran más llamadas apoyándolos, y la cuenta telefónica de nuestras casas debió haber llegado bien alta ese mes porque nosotros mismos no hicimos otra cosa que llamar una y otra vez apoyándonos nosotros mismos.
La canción que escogimos cantar fue una de Los Beatles: “You Can´t Do That” y la cantaba yo, pero aún no me había aprendido la letra porque en ese tiempo, Internet para conseguir la letra de la canción cuando quisiéramos, estaba aún a “años luz” por delante, teníamos que pedirle ayuda, siempre a alguna amiga o hermana mayor que tuviera un Inglés mejor que el que nosotros pudiéramos manejar pudiendo más o menos entender lo que muchos de esos cantantes gringos o ingleses hablan como si tuvieran una papa caliente en la boca, y ella en ese caso fue la hermana mayor de nuestro baterista, Beltrán Prato, La Nena, quien se puso a “rayar” el disco atrasando la aguja una y otra vez para poder ir, primero descifrando y luego copiando las estrofas y la letra completa. 

La Nena me entregó la letra de You Can´t Do That la noche anterior a la grabación del programa y no les cuento mi stress esa misma noche tratando de aprendérmela acompañado del terror a quedarme en un “Lapsus Brutis” a mitad de canción y en plena grabación en el programa, y es que si hay algo que desde que empecé a cantar en Inglés recuerdo, siempre quise aprenderme las letras al pie de la letra, valga la "rebuznancia", y teniendo mucho cuidado con pronunciar lo más parecido posible al cantante original, y de esa manera he aprendido mucho de mi Inglés, al tratar siempre de buscar, entender y pronunciar bien lo que cantaría. 

Siempre me pareció de lo último aquellos cantantes a quienes muchas veces he oído cantar “Onomatopéyicamente” en Inglés repitiendo los sonidos que creen captar y reproducir a la perfección, y lo que dan es vergüenza ajena.

Una vez, hace relativamente poco, un alcalde de un pueblo que estaba en un club, invitado a una fiesta en la cual tocábamos nos mandó a decir que él en años anteriores había cantado en una banda de Rock y que si podía cantar “To Love Somebody” de Los Bee Gees con nosotros, que él se la sabía, ...como era el Alcalde no podíamos decirle que no, pero para dentro de nosotros pensamos que el tipo, ¿por que no? podría tener su buena Gracia... ...o tal vez más bien, podría ser muy gracioso, y resultó lo segundo. 

El sujeto se montó con nosotros y empezó a cantar con muy buena voz y afinación, pero con una letra, no se en que idioma o dialecto, lo único que dijo parecido a la letra original a lo largo de la canción fue “Tu lob sombari, tu lob sombari, de güey ai lob yu”, y mientras cantaba gesticulaba como el político que era como si estuviera de orador en un mitin.Por allí en alguna parte y muy bien guardado, hasta tengo un video de ese show

Nunca supimos si alguien o quién ganó el concurso, pero el hecho de haber tocado esa y varias otras veces en El Club Del Clan fue para nosotros todo un logro, a pesar de que nunca se ha podido lograr, incluso hasta hoy en día,  un buen sonido para un grupo tocando en vivo en un programa de televisión, por eso la mayoría de los grupos doblan actualmente, y es hasta descarado el asunto, porque hasta contratan músicos para que vayan a “hacer que tocan” acompañando a algún artista y se ven como tremenda banda detrás de la estrella, pero uno que sabe como es la cosa se da cuenta en el acto de que no hay un solo cable o sistema inalámbrico conectado a ninguna guitarra o instrumento. 

Conozco al menos dos amigos músicos que se ganaron algún dinero como “Dummies” en Sábado Sensacional; y volviendo a lo de nuestro concurso, para colmo, el mateo que nos hicieron los técnicos para salir rápido de nosotros a la hora de colocar los micrófonos en nuestros instrumentos y voces, acrecentó en nuestro caso la poca calidad en el sonido de lo que tocamos y al final cuando vimos con toda la familia y amigos el programa por televisión, sentados a media nalga de a dos en cada silla y que no cabíamos en el salón donde estábamos, nos dimos cuenta que el teclado no sonaba o la voz de alguno no se oía y sólo se le veía a quien cantaba gesticulando y moviendo los labios.

Los Darts empiezan a cambiar de equipos y se deshacen de sus amplificadores Fender para comprarle al Viejo Bussi, importador y dueño de “Instrumentos Musicales C.A.”, en Sabana Grande los amplificadores Vox como los que usaban Los Beatles y nos ofrecen sus Fender a precio de gallina flaca pero, ¿de donde íbamos a sacar los reales para tamaña inversión? ...y otra vez sale el papá de Richard, creyendo en nosotros, promoviendo de alguna manera nuestro proyecto y que si bien no nos prestó el dinero directamente para que compráramos los aparatos, más bien creyó en lo suficientemente bien que podíamos sonar a esas alturas “Los Juniors”, como para recomendarnos y ser contratados para tocar en el Círculo Militar algunos fines de semana y cobrar Bs 600,oo por presentación, y sentirnos realizados por estar ya asumiendo el papel de nuestros inspiradores y admirados “Holidays”, y también tocar durante las vacaciones de Agosto del 66 en la fuente de soda de los Almacenes Militares (IPSFA) todos los Miércoles y Sábados en la tarde de 4 a 7 pm por Bs 300,oo cada presentación y con eso logramos pagarle a Los Darts sus amplificadores Fender.

Valga la pena decir que en ese tiempo una guitarra Fender Stratocaster a la que siempre he llamado La Range Rover de las guitarras eléctricas por su versatilidad, el propio ícono de lo que desde entonces y hasta ahora sigue siendo de las guitarras eléctricas, se vendía nueva en Bussi, Instrumentos Musicales por Bs 1.700,oo de aquella época con Dólares a 4,30. Un Super Reverb de Fender, icónico amplificador para guitarra valía nuevo Bs 2.200,oo y el Tween Reverb que era más potente valía Bs 2.400,oo. Un Bassman, amplificador para el bajo también valía Bs 2.200,oo. Un bajo Hoffner, igual al que hizo famoso Paul Mc Cartney valía Bs 800,oo en La Casa Cremona en El Silencio.

Debo decir que no todo fue tan fácil como parece: Los padres de algunos de nosotros eran extremadamente estrictos y algunos tampoco éramos buenos estudiantes en bachillerato y más de una vez se empecinaron en no dejarnos ir a tocar con el grupo, y nosotros para cumplir con aquel compromiso serio que teníamos todos los Miércoles y Sábados en el IPSFA, teníamos que ir a tocar contra viento y marea, y si alguien faltaba se descalabraba todo el sonido del grupo, y recuerdo esos toques como horripilantes y desastrosos barrancos, en los cuales el peor fue cuando castigaron a dos de nosotros al mismo tiempo y nos ayudó lo mejor que pudo sin ningún ensayo de por medio, nuestro amigo Raymundo Osorio (Hoy conocido anfitrión y dueño de su Restaurant “El Tinajero” en Valencia) quien vino de suplente, pero cantando muy al estilo desgarrado de los chicos malos de la época, nada compatible ni con el estilo melodioso de Los Juniors ni con el target que en la fuente de soda del IPSFA había, cada vez que nos encontramos con Ray, recordamos aquel desastre y nos reímos a carcajadas.

Pero muchos de aquellos padres de nuestra generación de los años cincuenta, en su empeño de hacerse respetar e imponer su autoridad a como diera lugar, rara vez se ponían en el lugar de nosotros, con la honrada excepción era nuestro benefactor el Sr. Alfredo Izarra porque de una manera u otra, casi ninguno de los del resto de nuestro grupo se eximió de ver con casi total indiferencia nuestra actividad musical, sólo nos permitieron muy a regañadientes y con toda clase de condiciones, restricciones de por medio, de manera rotativa y con muchos días de por medio entre cada ocasión, ensayar muy eventualmente en cada una de nuestras casas, y las veces que organizábamos alguna fiesta en casa de alguno de nosotros, rara vez se integraron o nos aplaudieron, y si de alguna forma nos admiraron, lo disimularon muy bien porque no recuerdo a casi ninguno entre mi padre o los de mis compañeros exteriorizando algún sentimiento de apoyo o admiración hacia nosotros, al papá de uno de mis compañeros por ejemplo, nunca le oí un elogio, ni siquiera a su hijo, lo máximo que dijo cuando alguna vez me vio cantar fue decirme que cuando yo cantaba ponía la cara como quien está bajo la lluvia y me bautizó “Cara de Lluvia”.

Para ser justos, muy difícilmente hoy por hoy me calaría una fiesta de Reggaeton de algún hijo mío, que de paso nada tiene que ver en cuanto a calidad musical y melodía se refiere con aquella música de latonería para nuestros padres que tocábamos, pero si mis hijos tocaran en un grupo de Reggaeton, tuvieran sus Fans y fueran felices con ello a más de una fiesta donde ellos tocaran yo iría a aplaudirlos con todo y escándalo, y eso en primera instancia es por ser mi hijo, es más, de hecho mi hijo, desde que era un bebé, creció cantando conmigo La Música que Sacudió al Mundo, y durante sus años universitarios ganó el dinero para sus gastos tocando profesionalmente al lado mío, lo cual ha sido un inolvidable banquete que me he dado, válido como suficiente razón de mi estadía en este mundo, tocar y cantar junto con mi hijo y que para mayor satisfacción poder ser aplaudidos y solicitados por terceros, y cuando mi hijo empezó a vivir en Canadá ( Toronto ) lo primero que hizo fue integrarse con unos maracuchos a un grupo de Salsa, Merengue y Vallenato, de lo cual nunca he sido Fan pero lo respeto y él está gozando un mundo en su nota en la cual hasta Reggaeton tocan y yo pasé unos ratos excepcionales cuando fui a visitarlo al Norte, riéndome a carcajadas en el buen sentido de la palabra, viéndolos “adueñarse” de una boda de quinientas personas, como las que hacen aquí en La Quinta Esmeralda, por supuesto que la novia era venezolana residente allá, con un Italiano que andaba como cucaracha en baile de gallinas en el sentido literal de la palabra con el derroche de energía de los latinos que allí estaban aupados con la banda Rice & Mango.

Volviendo al año 65, eran más bien algunos tíos de Alberto o de Richard los que nos pedían al principio que fuéramos a tocar en alguna fiesta familiar y hasta salíamos con cien o doscientos bolos en el bolsillo que iban directo a engrosar los fondos del grupo, pero nuestros padres no podían comprender la grandísima importancia que tenía lo que estábamos viviendo con nuestro proyecto musical en esos días, peor aún, lo usaban como arma para chantajearnos y amenazarnos a la hora de querer imponerse y poco les importaba el compromiso adquirido entre unos amigos, “pichones de caballeros” en el cual nos respetábamos a ultranza, amén de la palabra dada unos a otros y el tiempo invertido mutuamente y en conjunto. Para explicarlo mejor, es muy triste que uno pase meses ensayando en función a otros compañeros, lograr una común buena calidad en el sonido y desenvolvimiento de la banda y de repente, por la razón que sea, uno de los integrantes falla y con eso se le parte una pata a la mesa y ésta se cae, 

Si es definitiva la salida integrante, era  tener que empezar de nuevo casi desde cero, y eso era lo que nos sucedía cada vez que a cualquiera de nosotros nos aplicaban aquella máxima de castigarnos prohibiéndonos ir a algún ensayo o compromiso a costa de hacernos quedar mal, sin importarles un bledo, no sólo con nuestros compañeros sino con nuestros primeros verdaderos clientes en nuestras vidas. 

Bien bueno lo que nos estaban enseñando con esa actitud con respecto a la manera de tener un mínimo de seriedad y palabra empeñada en nuestros primeros compromisos serios, que para aquella ocasión siendo aún mitad niños y mitad hombres, de entre muchas otras posibles consecuencias lo que más percibimos y sentimos fue la gran vergüenza y tristeza al ser muy mal vistos por el público, el contratante e indirectamente dejando mal parado a nuestro constante benefactor, el Sr. Alfredo Izarra quien con tanto cariño nos recomendó para esos eventos, no hay nada más desagradable para un músico que sonar mal y peor aún, que el público lo sepa y te vea como nos vieron más de una vez en esos casos, cerrando los ojos, tapándose los oídos y abucheándote ocasionalmente.

Para justificar lo duras que puedan ser algunas de las recientes palabras para con nuestros padres, un par de conclusiones a las cuales podemos llegar hoy en día, después que nosotros mismos hemos criado a nuestros propios hijos pueden ser:

1. Aquella frase de los curas que dice “Contra padre no hay justicia” debe ser a la inversa, los padres no pueden juzgar a sus hijos porque estos provienen de ellos y mucho de lo que hagan será consecuencia de como fueron formados, en cambio los hijos tendrían en algo el derecho de juzgar a sus padres porque siempre sufrirán las consecuencias de sus errores o aciertos al criarlos.

2. No existe un manual de Padres y Madres que indique cómo criar a los hijos a la perfección. Nuestros padres lo hacían, usando esa frase tan trillada, “amándonos cada uno a su manera” lo mejor que podían, cada quien con lo que su imaginación o sentido común, que es el menos común de los sentidos les permitía.

Volviendo a lo de Los Juniors, teníamos un problema, Beltrán era muy bueno en la batería pero no cantaba, Richard lo único cercano que hacía a cantar era muy acorde con su chispa muy natural y a manera de chiste a cada rato mientras tocábamos lanzaba un grito, no como los que lanzaba John Lennon cuando venía un solo de guitarra, sino como lo lanzaban los gaiteros: Aííííííí !!! y todos nos carcajeábamos con eso, el tipo no cantaba ni bingo, tocaba muy bien su guitarra pero hasta allí, Arturo tocaba muy bien su bajo, pero cantaba poco y el que se desgañitaba cantando la mayoría de las canciones era yo, por lo cual me ponía ronco con mucha frecuencia y propuse que buscáramos un cantante para que nos ayudáramos mutuamente y lográramos acordes vocales que suenan tan bonito.
Por aquellos días conocí a Charles Spiteri, excelente cantante quien cantó sustituyendo a Rudy Márquez en la segunda versión de Los Danger, luego con Los Memphis con quienes grabó al lado de Pablo Manavello “Noches de Blanco Satén” versión en español que fue muy exitosa, y conversando con él le pregunté si conocía a alguien quien pudiera cantar en nuestro grupo y en seguida me recomendó a su hermano Jorge a quien llamé esa misma noche, nos citamos para el día siguiente en mi casa y él acudió a la cita con su guitarra electroacústica italiana marca EKO, su pelo largo y camisa verde y amarilla de “Bacterias”, nos sentamos en el parque para hacerle yo su “Prueba de Aptitud” la cual superó de inmediato y  pasamos toda la tarde cantando todo lo que pudiera habérsenos ocurrido, y a eso de las nueve de la noche llamé a Arturo Moreán a su casa, para hablarle de Jorge y por teléfono se lo puse a cantar y también lo aprobó de inmediato.

Desde ese momento Los Juniors dieron un vuelco en cuanto a presencia se refiere. Hasta ese momento el único más o menos movido y despierto en escena era Richard con sus gritos gaiteros, Arturo y Beltrán siempre fueron muy reservados, por no decir tímidos y sólo hacían su trabajo de tocar bien lo ensayado y yo no me quedaba muy atrás con esa influencia de tranquilidad,  y también solía tocar como demasiado en “serio” para lo que es necesario en una banda de Rock de quinceañeros y de repente fuimos a tocar por primera vez con Jorge en una de esas verbenas del Colegio Don Bosco, montados en una tarima con una alfombra de carajitas bellas al frente y cuando empezamos, lo que yo veo al lado es a un Jorge al cual empezaba a conocer en acción, con una sonrisa de oreja a oreja mientras cantaba, mirando al público, mirándonos a nosotros y haciéndonos despertar a movernos, a hacer payasadas simpáticas, a desinhibirnos, y Los Juniors desde ese momento empezamos a tener “carisma”, empezamos a explotar mucho más lo de cantar a dos y tres voces y empezamos a tocar con mucho más frecuencia en más y más eventos donde para ese entonces una paga de Bs 600,oo con el Dólar a Bs 4,30, para un grupo de garaje de quinceañeros era una maravilla y fue esa la manera de presentarnos tocando juntos en fiestas, en algunos programas de Televisión como El Club Del Clan, 

Aquí Oscar de Oscar Martínez en RCTV, con Eladio Lares en un programa que tenía en TVN Canal 5 y hasta comenzamos a grabar un Demo con una canción propia que escribimos con Gregorio (Goyo) Prato, hermano de Beltrán, y se suponía que Goyo debía tocar teclado con nosotros pero su padre nunca le dio un centavo para nada , las veces que lo hizo fue cuando Claudio Gámez de Los Darts gentilmente le prestó su órgano Farfisa de doble teclado.

De repente, aún después de haber tenido momentos inolvidables compartiendo todo lo bueno que se puede disfrutar haciendo música en conjunto con buenos amigos, un día sientes que todo empieza a desinflarse, se pierde el entusiasmo, ya no hay esos toques donde nos mirábamos sonrientes entre nosotros y nos adivinábamos el pensamiento en cuanto a lo que íbamos a improvisar con lo que se estaba tocando, cantando y tocando en una tarima con mucho público aplaudiendo al frente, empieza a haber roces entre los integrantes, nos montamos a tocar molestos entre sí y tristemente hasta allí nos llevó el río.
Así pasó exactamente igual con Los Juniors, nuestro grupo de quinceañeros quienes tuvimos cantidad de Fans en nuestro pequeño mundo en nuestra ciudad tercermundista como con gigantes como Los Beatles.
Lo que nunca podremos negar es que entre todos los que formamos algún grupo musical por aquellos años de adolescentes cuando como decía aquella canción:
“Era un muchacho,
Que como yo,
Quería ser Beatle
Rolling Stone”.
..

...a quienes lo hicimos, hayamos seguido siendo músicos o no, nos dejó un vínculo entre nosotros de por vida y por lo menos yo, no puedo dejar de sentir un profundo cariño nostálgico cada vez que recuerdo a cada uno de ellos.

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