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miércoles, junio 01, 2011

VIALIDAD

VIALIDAD | Falta voluntad y construcción
Las diez razones de las colas
Vías, choferes y parque automotor se mezclan en un coctel paralizador

EL UNIVERSAL
miércoles 1 de junio de 2011 10:46 AM

1 Viejas vías. Hace casi cuarenta años que no se construyen nuevas vías. Solo en vías expresas harían falta 270 kilómetros. Lo curioso es que casi todas las necesarias ya están previstas desde principios de los 60 en el Plan Caracas 2000, un proyecto del que solo se hizo (y de manera incompleta, pues no se enlazó con la Caracas-La Guaira) la perimetral norte o Cota Mil.

2 Pésimo transporte público. Cerca del 60% de los caraqueños utiliza algún sistema público de transporte superficial, pero las unidades de transporte público ocupan solo el 20% de las vías. Rescatar el transporte público, hacerlo eficiente, extender su alcance y hacerlo más seguro (iniciativas como aquella de colocar un policía en cada buseta quedaron en el olvido) es crucial.

3 Uso del carro particular. No existen incentivos para que las personas dejen de usar su vehículo. Al contrario: en una ciudad en donde todos los precios suben casi que a diario, las tarifas de estaciona-miento tienen seis años congeladas, la gasolina doce, y los impuestos por tenencia de vehículo (los trimestres), muy altos en el resto de Latinoamérica, son muy bajos.

4 Carga pesada. Del millón y medio de vehículos que diariamente utilizan las vías expresas de la capital, unos 120 mil (8%) son de carga pesada. Los camiones que viajan entre Oriente y Occidente, o viceversa, no tienen más remedio que atravesar Caracas, pues no existe una perimetral que bordee la ciudad (lo más cercano es la Cota Mil, pero nunca se completó).

5 Faltan estacionamientos. Ante la escasez de lugares para estacionar, los conductores optan por parar en las calles, algo que debería estar absolutamente prohibido en los lugares más céntricos y transitados de la ciudad. El problema de la falta de estacionamientos se agudiza por la congelación de tarifas y por la expropiación de 25 de estos locales en los últimos seis meses.

6 Escasez de fiscales. Solo los cinco municipios caraqueños necesitarían cinco mil fiscales, pero en la práctica no existen ni siquiera mil funcionarios. En abril de 2008 se hizo un operativo especial con 760 fiscales en 18 avenidas, pero no se continuó. La falta de equipos (grúas, por ejemplo) además de fiscales, impiden levantar choques o vehículos dañados, con rapidez.

7 Viejo parque automotor. La nueva Ley de Transporte Terrestre (2008) establece la obligación que tiene el Instituto Nacional de Transporte Terrestre (INTT) de revisar todos los vehículos que conforman el parque automotor, y de prohibir la circulación de aquellos que no pasen la prueba. Como otros tantos de esta ley, ese artículo 51 es letra muerta.

8 Un Metro colapsado. El Metro es la opción preferida para la tercera parte de los usuarios que utilizan transporte público. El problema es que la Línea Uno (de lejos la más utilizada) fue concebida para trasladar cincuenta mil personas por hora, 800 mil por día, pero en la práctica debe soportar hasta dos millones de viajes por día. El colapso subterráneo incide en el colapso superficial.

9 No hay día de parada. Los últimos intentos que a nivel municipal se hicieron por restringir el número de vehículos fueron revertidos por el gobierno central con el argumento del libre tránsito. Lo cierto es que se trata de una medida que solo tendría sentido si es bien estudiada (no podría aplicarse en donde no hay otras formas de acceso) y aplicada dentro de un plan integral.

10 Nadie trata el tema. El arquitecto Víctor Artís dice que una de las cosas que más necesita la ciudad (aunque no suele ser mencionada) es una instancia que se dedique al tema, que identifique los problemas puntuales del tráfico en Caracas y actúe en consecuencia, bien evitando la creación de embudos o extendiendo o multiplicando los canales de contraflujo.

José Guerra

José Guerra asegura que “la estructura de corrupción y favoritismo que maneja Rafael Ramírez & Co” en Pdvsa permanece intacta y es sostenida solo por los altos precios del petróleo. El manejo de esta gerencia es lo que ha provocado, a juicio de Guerra, que hoy Venezuela sea “un país petrolero en decadencia”.

Así lo afirmó el economista en su columna “Presidente Chávez: Pdvsa”, publicado en el diario Tal Cual este 01 de junio. El ex directivo del Banco Central de Venezuela (BCV) asegura que las cifras que envía Petróleos de Venezuela al BCV difieren de las publicadas por organismos internacionales. “Esto es un disparate: se consume internamente más petróleo, se exporta menos y la producción es la misma. Claramente, algo anda mal con las cifras de Pdvsa y lo peor de todo es que ello está contaminado los datos del BCV, que deben ser mejorados para que no sigan perdiendo credibilidad”. Esto según Guerra debe hacerse de manera inmediata “porque Pdvsa no puede arrastrar al BCV en su caída”.

A continuación, el texto completo:

La realidad de las cifras de Pdvsa es más que la poderosa maquinaria de propaganda que está montada desde La Campiña para tratar de mostrar una realidad petrolera que no es y confundir a los venezolanos. Todo ciudadano conciente debe estar conteste de la grave situación por la cual atraviesa la estatal petrolera, cuyos ingresos derivados exclusivamente de los altos precios petroleros es lo que permite a los venezolanos comer porque en el país poco o casi nada se produce. Solamente estos elevados precios del petróleo permiten enmascarar la caída sistemática de la producción petrolera.

Con la defenestración de algunos miembros del Directorio de Pdvsa se ha dejado intacta la estructura de corrupción y favoritismo que maneja Rafael Ramírez & Co y que llevaría a la empresa a una situación insostenible de no ser por el sostenido aumento de los precios del petróleo.

Con motivo de la presentación de las cifras sobre la actividad económica de Venezuela correspondientes al primer semestre de 2011, se ratifica lo que muchos han venido advirtiendo: la contracción de los niveles de producción y también de las exportaciones. De acuerdo con el BCV la producción petrolera de Venezuela ha venido declinando sistemáticamente desde 2009 en una bajada pronunciada, ni siquiera atenuada con altos precios que han debido proveer la caja suficiente para recuperar la producción. Pero además, la información que Pdvsa le entrega al BCV tiene inconsistencias que puede estar afectando el cálculo de las variables macroeconómicas fundamentales.

Como es evidente del gráfico adjunto a lo largo de 2009, 2001 y lo que va de 2011 el producto interno bruto petrolero, el cual mide los barriles producidos a los precios de un año tomado como base, no solamente se ha estancado sino que ha disminuido. Esto no tendría una explicación razonable a menos que se considere el hecho cierto de que Pdvsa hace tiempo dejó de ser una empresa petrolera para dedicarse a negocios diferentes al petróleo que han permitido armar una espectacular red de corrupción a la vista de todo el mundo pero nunca suficientemente investigada.

Esa disminución de la producción se explica básicamente por la falta de inversiones en vista de que los recursos que genera las exportaciones no se asignan a reponer la pérdida del potencial de producción en yacimientos ya exhaustos de años de producción interrumpida. En consecuencia, Venezuela es hoy un país petrolero en decadencia sin que otras industrias puedan cubrir con productos nacionales la demanda nacional.

En lo relativo a las cifras sobre producción y exportaciones que Pdvsa consigna al BCV existen inconsistencias evidentes. Según la información que publica el BCV, las exportaciones petroleras durante el primer trimestre de 2011 alcanzaron la cifra de US$19.679 millones. Cuando se divide ese monto entre el precio promedio de US$ 91 por barril se obtiene un promedio de exportaciones de 2.400.000 barriles diarios. Con un consumo interno de 700.000 barriles diarios, la producción estaría cerca de 3.100.000 de barriles diarios. Ello discrepa abiertamente de fuentes como la Opep y la Agencia Internacional de la Energía que sitúan la producción de Venezuela en 2.500.000, con lo cual resulta imposible exportar el volumen de 2.400.000 que informó el BCV.

Algo no cuadra. Por otro lado, con base en la producción petrolera oficialmente reconocida en 1998 de 3.100.000 barriles diarios y con una caída acumulada del PIB petrolero de 22% entre primer trimestre de 2011 y primer trimestre de 2008, según el BCV, es inadmisible que los niveles de producción actualmente sean los mismos que en 1998. Esto es un disparate: se consume internamente más petróleo, se exporta menos y la producción es la misma.

Claramente, algo anda mal con las cifras de Pdvsa y lo peor de todo es que ello está contaminado los datos del BCV, que deben ser mejorados para que no sigan perdiendo credibilidad. Por ese hecho, una variedad de analistas lamentablemente están dudando de las cifras del BCV, situación que requiere ser enmendada urgentemente porque Pdvsa no puede arrastrar al BCV en su caída.